Psicología en el fútbol

14 Junio 2017, 12:55 pm
Publicado en Blog

Si buscamos un beneficio dentro de la palabra fútbol, muchas personas no verán más allá del negocio económico que últimamente envuelve a todo el mundo del fútbol, dejando en un plano más profundo los beneficios físicos, mentales y educativos que tiene este deporte.

Además de los beneficios anteriormente nombrados, nos brinda otras variables dignas de estudio como son el comportamiento de las masas (cada vez mas devaluado), las relaciones sociales, el uso del fútbol para cubrir nuestro tiempo libre (tanto la práctica como su visualización), o como fuente generadora de empleo en todos sus escalones (desde los jugadores y staffs profesionales, hasta lo monitores y formadores en etapas tempranas).

Pero en lo que nos vamos a centrar hoy, va a ser en los aspectos psicológicos que se relacionan con este deporte.

La psicología del deporte, se inicia en Rusia a principios del siglo XX, de la mano de Peter Lesgaften; aunque hasta después de la revolución rusa, no se van a crear centros especializados en el estudio de la psicología, siendo uno de los pioneros en estos centros Peter Roudick.

A la hora de relacionar la psicología con el fútbol, se puede enfocar desde diferentes puntos de vista: los beneficios psicológicos que tiene, las dimensiones psicosociales, o los beneficios que cada jugador/a-practicante quiere obtener del mismo.

En cuanto a los beneficios psicológicos, podemos encontrar el punto del alivio de tensiones, debido a la liberación de la energía de nuestros músculos, disminuyendo de este modo la tensión generada. También la liberación de endorfinas, generada por el deporte, y responsable de que nos sintamos liberados, relajados y satisfechos. Esta liberación hormonal, hace que sea posible la mejora de cuadros depresivos y la generación de mejores estados de ánimos, sumándolo al componente social de la práctica de un deporte en equipo.

Al igual que la liberación de endorfinas, la liberación de testosterona es muy importante para la práctica deportiva, ya que está directamente relacionada con la motivación (de la que se hablará más adelante). El modelo bio-social de Mazur relacionó victoria y derrota en contextos competitivos con la testosterona circulante.

Retomando el hilo de la práctica de un deporte grupal, las dimensiones psicosociales de este deporte se pueden ver en la capacidad de liderazgo (más a mayor escala, o en equipos de fútbol formados), el autoestima del practicante, la cohesión del grupo de jugadores, el juego limpio (no solo con el equipo rival, sino también no auto engañándonos con el uso de sustancias prohibidas)…

Ahora, observando o conociendo los objetivos o beneficios que busca cada jugador o practicante de este deporte, tenemos un amplio abanico de posibilidades. Estos objetivos pueden ser de carácter personal o individual.

Este establecimiento de metas u objetivos, se ha considerado que se mejoran aspectos psicológicos tales como la motivación, la perseverancia y la confianza de los futbolistas, siempre y cuando estos sean realistas, porque hacen que cada uno de lo mejor de sí mismo cada vez que realiza la práctica deportiva del fútbol. Estos datos se relacionan directamente con los estudios de Anderson, Crowell, Doman y Howard (1988); Swain y Jones (1995) y Ward y Carnes (2002), que demostraron el efecto positivo que pueden tener el establecimiento de metas en el rendimiento de diversos deportes de equipo.

Esta motivación extra individual de cada deportista, siempre se va a ver reflejada en la motivación global del equipo, el ambiente dentro del mismo, y que cada miembro del equipo sea más persistente en lo que hace.

Ante todo lo expuesto anteriormente, podemos concluir en que la práctica del fútbol influye de manera directa y beneficiosa en la psicología de sus practicantes, ya sea en el fútbol de élite, como en el fútbol en edades tempranas, o igualmente en el fútbol como deporte que ocupa los ratos de ocio y desconexión de los participantes.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

-Anderson, D., Crowell, C., Doman, M. y Howard, G. (1988). Performance positing goal-setting and activity-contingent praise as applied to a university hockey team. Journal of Applied Sport Psychology, 73, 87-95.

-CAGIJAL, J.M, El deporte en la sociedad actual, Madrid, Prensa Española y Magisterio Español, Colección RTVE.

-Mazur, A. (1985). A biosocial model of status in face to face primate groups. Social Forces, 64, 377-402.

-ROFFÉ, M., “Psicología aplicada al fútbol”, Revista Digital efdeportes [En línea] Disponible en internet: http://www.efdeportes.com.

-Swain, A. y Jones, G. (1995). Effects of goal setting interventions on selected basketball skills: A single subject design. Research Quarterly for Exercise and Sport, 66, 51-63.

-Ward, P. y Carnes, M. (2002). Effects of posting self-set goals on collegiate football players’ skill execution during practice and games. Journal of Applied Behavior Analysis, 35, 1-12.

 

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